lunes, 30 de noviembre de 2009

Le Fabriek (Bélgica)...

Una vista previa bajo la lluvia…calados hasta los calcetines, en busca de un almacén supuestamente en activo, que contenía un regalazo para nuestros ojos…

Así dimos con este lugar, del que sí llevábamos la localización y que era el punto de partida para nuestra “joya de la corona”…

Al día siguiente, con la ropa seca y el frío fuera de nuestros huesos, decidimos volver…
Dos naves unidas entre sí, enormes, con techo de uralita lleno de agujeros, donde aún existía el techo…

Agua acumulada sobre el suelo destrozado…Barro, pintadas, botes, restos…y bolas negras, gran cantidad de bolas negras…

Los reflejos sobre el agua, se convirtieron en el gran atractivo para nuestras cámaras…

El sonido de la lluvia, fuera…
Esquivando las goteras, dentro…

Un edificio gótico, frente a las naves, con una explosión de color sobre sus paredes.

Baños, quizá alguna oficina y unos vestuarios…eso es lo que mi imaginación llegó a adivinar que podría haber sido el pasado de esta mole de cemento.

Una escalera inexistente, conducía al segundo piso de este edificio y el acceso al sótano tampoco era recomendable…

Poco tiempo nos llevo, empaparnos de este lugar…eso sí, fue un buen resguardo contra la lluvia que acechaba fuera…

lunes, 6 de julio de 2009

Athenee Royal Internat (Bélgica) 2.0 "La casa del director"

Como era de esperar, una vez nuestro guía nos abandono para ir al encuentro de su cita, nos quedamos un largo rato haciendo fotografías del exterior del internado y comentando la visita.

Tan largo fue el rato (aunque tan corto nos resultó a nosotros) que para nuestra sorpresa, nuestro guía volvió acompañado de una mujer y se ofreció a enseñarnos “La casa del director”…

Nosotros ya teníamos las mochilas con el equipo dentro del coche, pero cuando Stewie nos dio la buena nueva, corrimos a por ellas y nos las colgamos al hombro…

“La casa del director” era un apartamento de tres plantas, adosado al edificio principal.


La primera planta con un recibidor, salón comedor, aseo, cocina y una habitación, así como una escalera de madera que haría las delicias de cualquier director de película de terror…


Grandes ventanales en todas las habitaciones y en especial uno en las escaleras de subida a la segunda planta.

El papel pintado de las paredes, estaba en perfecto estado…así como los radiadores, las chimeneas y las puertas de la casa…


La segunda planta contaba con un par de habitaciones y el baño principal, un espacio enorme si tenemos en cuenta los pseudobaños que se construyen en los pisos modernos.

Tras una puerta, se escondían unas escaleras estrechas y empinadas que conducían al ático. En él se encontraban las calderas para el agua y un par de estancias. El techo era una maravilla de tablones de madera vista.

Un lugar encantador que estaba vendido “a un módico precio”. Desde luego, creo que no fui la única que salió de allí con ganas de ser la compradora de esa maravilla.

Tras una pequeña charla con nuestro amable guía, por fin y tras una hora y cuarto de visita, nos despedimos de él dándole las gracias por habernos abierto las puertas de esta maravilla y haber compartido con nosotros los secretos que él recordaba del tiempo que estuvo trabajando en el lugar…

Una vez más, gracias a ellos...

(Su versión la podéis ver en) Abandonalia: http://abandonalia.blogspot.com/

Tomás y Daphneé: http://esperandoaltren.blogspot.com/

miércoles, 3 de junio de 2009

Athenee Royal Internat (Bélgica)

Cinco personas (cuatro de ellas aficionadas a los abandonos) en un coche, por una carretera Belga, son ocho ojos para buscar localizaciones.

Y así pasó.

De camino a una de las localizaciones que ya llevábamos buscada (y en la que no pudimos entrar, estas cosas a veces pasan) uno de los muchos ojos que iban en el coche se percató de que en uno de los márgenes de la carretera había un edificio muy grande y destartalado.

Como no era seguro que estuviera abandonado, seguimos con nuestro camino. Pero, a la vuelta, tras la decepción de no haber podido saltar la valla que nos separaba de un parque de atracciones abandonado, basto un “-he visto un cristal roto!!!” para coger el primer desvío de la autopista y poner rumbo al edificio grande y destartalado.

Lo rodeamos con el coche, miramos por las cerraduras, empujamos alguna puerta, pero estaba cerrado a cal y canto…

Cuando aparcamos en la entrada, me percaté de que alguien nos estaba mirando a través de una cristalera y que unos ladridos de un perro de tamaño considerable, acompañaban las miradas a través del cristal…

Pero ahí descubrimos, que llevábamos una llave capaz de abrir hasta las puestas más cerradas. Stewie (http://esperandoaltren.blogspot.com/), su poder de convicción y su francés…

Ya estábamos dentro, con guía turístico y fotografías del “antes” del lugar, documentadas por alguien que había trabajado allí durante años…

Es una pena, que llegáramos cuando la rehabilitación del lugar, ya había empezado, pero más pena hubiera sido llegar cuando el lugar estuviera convertido en un conjunto de lofts modernos y coloridos…
Aún conservaban sus paredes, las pizarras e incluso algún dibujo colgado de los niños que asistieron a sus aulas…Recuerdos de lo que fue, murales y fotografías de los padres que dejaban allí a sus hijos para cumplir con el trabajo durante los meses que el mismo les separaba de ellos…

Pero sin duda alguna, lo que más llamaba la atención, era el esqueleto de la buhardilla…lleno de vigas de madera, que habían dejado al aire para la rehabilitación de las mismas…


Las vistas desde sus ventanas y la historia contada en primera persona por nuestro guía… las montañas que podíamos ver al fondo del paisaje, las habían esculpido y dado forma los mineros del carbón…



Pero era tarde y nuestro guía tenía una cita, así que era hora de despedirse de esta mole…


Claro, que no todo acabó aquí…

miércoles, 20 de mayo de 2009

Cementerio de locomotoras (Bélgica)…

Supongo que a quién le digas que te vas a Bélgica a visitar lugares abandonados, pensará que estás mal de la cabeza.

También supongo, que suena raro, que te pregunten que te ha parecido Bruselas y que no puedas contestar a la pregunta, por que ni siquiera la has pisado. Pero si tú disfrutas empapándote del arte de las ciudades, yo disfruto empapándome del “arte” de los abandonos en las ciudades.

Y aquí empieza mí viaje…

Una excavadora en la puerta, nos dio la bienvenida y nos hizo buscar una puerta trasera por la que poder entrar.

Un hangar, enorme…

50 bellezas abandonadas, llamadas Atlas, Córdoba, Bolero…
El paso del tiempo, ha maquillado sus entrañas…

El polvo, las telas de araña, la vegetación han invadido su espacio…

Stewie está hablando con un operario, pero no parece que ponga ningún problema a que 5 “locos” anden merodeando a su alrededor…

Las cabinas, intactas...cristales, enteros, espejos sin romper...

En el exterior, multitud de vías escondidas entre la maleza...

El hangar, constaba de varias estancias en las cuales, la pintura colgaba de las paredes, como si se hubiera derretido. Sólo encontré una habitación en la cuál había un graffiti y evidentes signos de "club social"...

Una visita llena de sensaciones, un lugar encantador y una suerte que los Belgas no sean tan destroyer como nosotros...


Gracias a mis compañeros de viaje, por hacer esto posible:



Y a ti, que pasabas por ahí en todo momento...