lunes, 30 de noviembre de 2009

Le Fabriek (Bélgica)...

Una vista previa bajo la lluvia…calados hasta los calcetines, en busca de un almacén supuestamente en activo, que contenía un regalazo para nuestros ojos…

Así dimos con este lugar, del que sí llevábamos la localización y que era el punto de partida para nuestra “joya de la corona”…

Al día siguiente, con la ropa seca y el frío fuera de nuestros huesos, decidimos volver…
Dos naves unidas entre sí, enormes, con techo de uralita lleno de agujeros, donde aún existía el techo…

Agua acumulada sobre el suelo destrozado…Barro, pintadas, botes, restos…y bolas negras, gran cantidad de bolas negras…

Los reflejos sobre el agua, se convirtieron en el gran atractivo para nuestras cámaras…

El sonido de la lluvia, fuera…
Esquivando las goteras, dentro…

Un edificio gótico, frente a las naves, con una explosión de color sobre sus paredes.

Baños, quizá alguna oficina y unos vestuarios…eso es lo que mi imaginación llegó a adivinar que podría haber sido el pasado de esta mole de cemento.

Una escalera inexistente, conducía al segundo piso de este edificio y el acceso al sótano tampoco era recomendable…

Poco tiempo nos llevo, empaparnos de este lugar…eso sí, fue un buen resguardo contra la lluvia que acechaba fuera…