lunes, 27 de septiembre de 2010

El País Semanal (Domingo 12 de Septiembre de 2010)...

Va a resultar, que me he tomado demasiado a pecho el nombre de mi blog...pero "prometo" quitarme la pereza de un par de sacudidas y empezar a actualizar más a menudo...

Mientras empiezo a sacudirme, os dejo con un extracto de la última publicación que hicieron los de "El País Semanal" sobre los frikis que tenemos como hobby coleccionar lugares abandonados...

En este extracto (y en un café de media hora) Cristóbal, fue capaz de analizar a la Churri y describirla a la perfección...Va a ser cierto lo que me dijo el otro día un colega a mí pregunta de "de verdad esa es la imagen que doy???"..."Querida, va a ser que eres más transparente de lo que tú quisieras ser..."

"Safaris entre escombros"

Amaia y el morbo.
Esta madrileña de 32 años creció como trabajan los espías: deseando entrar en lugares prohibidos. Uno la ve hoy con sus piercings, sus tatuajes corriéndole por el brazo, su carcajada-terremoto, y entiende al momento que le va la marcha. Le va desde pequeña: "Quién pudiera colarse ahí", se recuerda a sí misma suspirando. La pequeña Amaia veraneaba con sus padres en Durón, Guadalajara. Las aguas de un embalse cubrían (cubren) el antiguo pueblo. En los meses de sequía sobresalía un campanario, y ella quería meterse allí. No pudo, pero se tomaría la revancha por otra parte. En 2006 decidió acudir a una de esas fiestas llamadas raves. Era en un matadero ruinoso de Villaviciosa, en Madrid. Estaba todo oscuro. Solo se oía música y pudo ver poco. "Hostia, yo tengo que volver", pensó. Volvió con un grupo de amigos otro día y recorrió sus entancias. Disparó fotos para su blog (
http://abandonadoasusuerte.blogspot.com/). Sintió miedo y un no sé qué en el cuerpo. Sintió el sueño cumplido. [...]



[...]A Juande López, granadino, también le gusta la historia. Amaia, la de armas tomar, le escribió en su blog (http://abandonalia.blogspot.com/), y ahora siempre van juntos de exploración. Se han paseado por la parte cerrada de la estación madrileña de Príncipe Pío, con sus hierros mohosos y sus montacargas inmóviles. Lo mejor les pasó en Bélgica. Fueron a visitar la mina de Cheratte, un complejo de estética neogótica. Pero la moda de visitar los abandonos se ha extendido tanto que un tal señor Gomes, portugués, se había hecho con unas llaves de la entrada y cobraba 10 euros. Los pagaron igualmente. El señor Gomes cerró la puerta y se largó. "Tenéis una hora", dijo. Amaia y Juande ya sabían que les iba a saber a poco.

Por: Cristóbal Ramírez.