sábado, 20 de noviembre de 2010

Club Alpino Guadarrama...

Hacía ya tiempo, mi compañero de expediciones Abandonalia, me había pasado fotos de este lugar invadido por la nieve y como suele ser costumbre entre nosotros, dejamos la visita pendiente.


Un día, con la excusa de realizar una sesión de fotos a un Dj, le propuse utilizar este lugar como “estudio fotográfico”. Más que una proposición fue un “secuestro” ya que él, aquel día, estaba un poco pochito, pero (tras muchos ruegos) accedió a guiarme hasta el lugar…

Nada más entrar, nos topamos con un salón que tenía unas maravillosas vistas a la Sierra Madrileña. En él encontramos un montón de sofás, que me sirvieron como attrezzo para la sesión de fotos. Hicimos del salón nuestro “cuartel general” y de su terraza, nuestro comedor improvisado.


Pegada a esta estancia, había otra, con una enorme chimenea y un altillo rodeado por grandes ventanales. En su tiempo, debió ser un lujo poder tomarse un café, disfrutando de las vistas, al calor de esa chimenea…

No muy lejos de allí, se encontraba “el bar”. Una barra, que aún soportaba el peso de la caja registradora sobre ella.


Una vez terminada la sesión de fotos y llenas nuestras barrigas, decidí perderme por el edificio.

Lo primero que visité, fue la enorme cocina. En medio de la misma, había un extractor de humos y aunque la mayor parte del habitáculo estaba destrozado, aún se podían apreciar, algunos cacharros apoyados en las baldas que había sobre la pared.


De vuelta al edificio principal, tuve, una vez más, que superar mis “pánicos absurdos” y armarme de fuerza, para subir por las escaleras que llevaban a las plantas superiores. En este caso, el pánico se debía a los tablones de madera, que ejercían su uso como escalera y a través de los cuales, se podía ver la parte de abajo…Siempre he odiado ese tipo de escaleras…supongo que tendrá mucho que ver con el vértigo que sufro…

No recuerdo, de cuantas plantas constaba el edificio…por lo menos había dos, llenas de habitaciones y cuartos de baño de uso común. Las habitaciones, aún conservaban sus literas y en ellas estaban los colchones que debieron dar cobijo a los esquiadores que pasaban allí los fines de semana.


En la parte alta del edificio, había un ático estilo “loft”…un amplio habitáculo, lleno de camas, colchones y restos de lo que sus “antiguos habitantes” habían dejado desparramado por allí…Los antiguos habitantes, según me comentó una amiga que había estado allí, eran una “familia” de rumanos, que en su día le dieron a ella un susto de muerte…


Terminada la “visita” y cuando nos disponíamos a salir de allí, pudimos descubrir que en la planta baja, había una sauna y a la salida, una habitación con una especie de estanterías porta skis, que aún conservaba algunos ejemplares y también se podían observar botas tiradas aquí y allá…

Una vez más, tras salir de allí, me invadió la pena de pensar por qué se puede dejar un sitio tan maravilloso y con unas vistas tan espectaculares abandonado a su suerte…

7 comentarios:

  1. muy bueno el reportaje, la foto más inquietante la de la pintada de "satan"

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  2. mejor cuanto mas abandonado mas misterioso y decadente.

    “el bar”. Una barra, que aún soportaba el peso de la caja registradora sobre ella.
    define perfectamente el lugar y las sensaciones que con tus fotografías expresas

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  3. Es, definitivamente, un lugar único...

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  4. Sique así. He pasado varias veces por ahi y nunca me habia parado a pensa lo que habia dentro

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  5. Muy interesante, qué sensación de desolación.
    Y el gordito de Cruzcampo tiene que estar acojonao allí solo...
    Un saludo

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  6. Buenas fotos,recuerdo a ver estado alguna vez en ese sitio pero lleno de vida.
    Un saludo.
    http://albertoalpha200.blogspot.com/

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  7. Yo iba de vez en cuando de pequeño.
    Las colchas son las mismas de hace más de 30 años, bueno las colchas y los sofás.

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