viernes, 7 de septiembre de 2012

El Invernadero...


De la manera más tonta, así encontré esta localización.

En principio íbamos a coger mochila y bocata e íbamos a ir directamente a investigar, pero como la información no estaba actualizada ni venía  de ningún conocido, decidimos montarnos un plan B para intentar aprovechar el viaje en caso de que el lugar ya no existiera o fuera inaccesible.

Así que, adelantamos el horario de la visita y nos pegamos un festival gastronómico en un pueblecito de la sierra.

Antes de comer, intentamos localizar el lugar en cuestión. Google maps en mano (con su margen de error a la hora de situarte) pensamos que el lugar había pasado a ser un descampado y una casita unipersonal habitada por un viejecito enternecedor, pero nos equivocamos…Volviendo al punto de partida y desandando el camino andado, sólo hizo falta girar un poco la cabeza para que el reflejo de los pocos cristales que sobreviven en la nave que esta situada más cerca de la carretera, nos deslumbrara!!! Ahí estaba!!! Y sólo nos separaba de él un muro de piedra que no nos llegaba ni a la altura de las rodillas.

El problema, que la única entrada “accesible” estaba a una acera de separación de la carretera. Que al otro lado de esa carretera, había casas y que en el lateral izquierdo de la finca, había una urbanización…y precisamente, la urbanización fue lo que causó el problema…

Después de comer, cogimos nuestras mochilas y tras esperar a que pasaran 5 o 6 coches y un par de transeúntes, “saltamos” el muro y entramos en el invernadero…

Al principio, con mucho cuidado de no ser vistos…haciendo fotos sólo dentro de las naves e intentando pasar desapercibidos…pero no estábamos dispuestos a desaprovechar el juego que pueden dar unos cristales rotos y… de alguna manera, teníamos que pasar de nave a nave y la única forma era exponernos a los ojos de los habitantes de la urbanización…

6 naves, todas iguales, pero…tan diferentes entre ellas…
A destacar:

La primera, la que está de cara a la galería y que por ese motivo, conserva pocos cristales intactos…Creo que nuestro subconsciente nos alertó y en ningún momento nos planteamos entrar allí…Cuando el techo está repleto de cristales a modo de guillotina, no hay que llegar a ningún tipo de acuerdo…
La segunda, la tercera y la cuarta, con nada destacable o TODO lo destacable que puede tener un lugar así...
 
 
 
 
La quinta, invadida por la vegetación…imposible acceder a ella más de un metro…
En la sexta, se conservaba una bombilla incandescente (dentro de poco, esto será una reliquia retro…) y era en la única nave, en al que había algún grafiti…el resto, en este sentido, estaba  intacto…
 
Y en la sexta, es donde apareció el problema, una hora después de entrar…con forma de dominguero pijo (propietario de pisito en urbanización), con bañador, polo y putos náuticos y con nada mejor que hacer que venir a echarnos amablemente, preguntándonos si “buscáis algo???”…Es evidente que no…dos personas, tirando fotos a diestro y siniestro... esa no es la actitud de estar buscando nada, es la actitud de haber encontrado algo!!! Pero el hombre se declaro propietario de la propiedad (valga la redundancia) y se manifestó tan (desinteresadamente) preocupado por nuestra seguridad (-en caso de que os pase algo, nosotros (la propiedad privada de la urbanización…jajaja) seríamos los responsables… nos dijo)…que nos convenció para salir de allí…
 
Bueno, en verdad no se si fue eso o que en mi tarjeta apenas quedaba hueco para 10 fotos más…mi carrete estaba a 4 fotos de ser terminado y si no nos íbamos por las buenas, íbamos a tener que salir por las malas unos minutos más tarde, así que, fin de la excursión!!!