jueves, 24 de octubre de 2013

Hostal Restaurante...

Lo atípico, ir de visita a una ciudad que no es la tuya y acabar buscando lugares abandonados que fotografiar. Y es que creo que para plasmar las postales típicas, ya están los demás.


La ruina, la decadencia, la soledad, son mis pasiones. La historia ajena plasmada en los muros de un lugar que tuvo vida, una vida que se funde con tu cuerpo según entras al lugar. Una vida que te susurran a los ojos los miles de detalles que encuentras dentro.


Esta vez, rebobinamos hasta el verano de 2008.
A una carretera de montaña con destino a un lugar de interés cultural...Mi interés personal, hizo que me parase a medio camino, al ver un edificio abandonado al margen derecho del camino.
Cerrado a cal y canto y con las persianas bajadas, daba la sensación de que iba a ser una decepción a apuntar en la lista de imposibles, pero siempre hay que buscar una puerta de atrás y ésta, me estaba esperando con “los brazos abiertos”...

Una vez dentro, perdida en la emoción que me embarga recorrer estos lugares, se escuchó el sonido de una puerta al abrirse, cadenas golpeando el suelo y por fin, las voces humanas culpables de esa intrusión acústica.
Lamentablemente (afortunadamente para el dueño), el lugar debía estar en rehabilitación y allí estaban ellos, con sus cubos de pintura y sus andamios intercambiando pareceres. Por suerte, decidieron alargar la charla en la puerta de entrada, mientras mi curiosidad se saciaba con los pocos rincones accesibles que me quedaban por husmear.
No sé cómo conseguí salir de allí sin que me vieran ya que tuve que pasar por detrás de donde estaban hablando, pero os puedo asegurar que una vez en la calle, pude respirar tranquila, aunque mi coche estaba frente a la puerta y era más que evidente de dónde podía haber salido.



5 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho el reportaje; y tuvo que ser un momento de gran adrenalina cuando tratabas de sortear a los trabajadores :D

    ¡¡Un saludo!!

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  2. Me encanta el coraje que tienes para adentrarte en estos sitios...Cuéntanos más cuando puedas.
    Un abrazo

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  3. Grandes momentos de infiltración en abandonos, me encanta. El ojo de pez le da mucha vidilla a las fotos del lugar.

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  4. Una cosa que me sorprende siempre cuando me interno en lugares como este,es como en ocasiones,como dices,sale una persona de la nada más absoluta.Estando en algunos,no se,30 minutos...50,60,100 minutos en completo silencio,empapandome de esa soledad,del pasado impregnado en sus estancias,zas!,de repente una persona delante de mi!
    Cuando esto ocurre,hay dos opciones.Primera,al estar solo,ser hombre,ser grande,la hostilidad de la persona que está delante de ti es evidente...a la defensiva siempre con un:"pero que haces aquí?" por ejemplo.Después de comentarles de que va la cosa,el 90 por ciento lo entiende,e incluso se una a mi conversacion acompañada de unos cigarritos...y es que ellos son los primeros que estan solos guardando esos lugares.
    La segunda opcion,cuando estas acompañado de una mujer,de una amiga que inmortaliza,o simplemente se ha ido contigo a pasar el día,siempre es más llevadero el 'encontronazo'.Parece mentira,pero incluso los asperos agentes de seguridad de las estaciones,muy gallardos ellos al estilo en ocasiones de las SS,cuando te ven con una mujer..."este no va a hacer nada malo".
    Sobre tus primeras palabras de la entrada,de acuerdo con lo que dices,de las 'postales' se encargan otros.No les saques de ahí...

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  5. He tenido la oportunidad de entrar y realmente parece que no se acabe nunca, pasillos, habitaciones, el restaurante, la cocina, escaleras... ahora mismo la planta superior está ya casi sin acceso (solo puedes caminar por encima de las vigas) pero es un sitio donde me gustaría volver.

    Un saludo de otro explorador urbano.

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