miércoles, 12 de febrero de 2014

El club de carretera...

Volvíamos de un viaje y mi colega Abandonalia quería enseñarme un descubrimiento que había hecho un año antes…

El típico sitio donde el amor brilla por su ausencia y la compañía tiene un precio, nos estaba esperando con sus puertas forradas de terciopelo rojo abiertas de par en par, como las piernas de sus antiguas trabajadoras…

Es una pena que esas puertas estuvieran forzadas hace tiempo y el interior lo hubieran respetado menos que la entrada…y yo siempre me pregunto, quién puede tomarse la molestia de acabar en un lugar perdido de la mano de dios dejando huella de su frustración en las paredes y los enseres de estos locales???

Los escombros, el polvo y la oscuridad nos esperaban en su interior…ésta última fue la culpable de que posiblemente esta haya sido una de las localizaciones que menos he disfrutado fotográficamente hablando...Si algo adoro de estos lugares, es el juego que dan sus luces y sus sombras, pero las características de éste lugar, hacían que todo fueran sombras y tuviera que utilizar la luz artificial y fría del flash para iluminarlo…

El rojo pasión, los espejos y la clase que pretenden otorgar las paredes forradas de madera, predominaban en casi todas las estancias del edificio principal…

Almacenes, habitaciones con camas redondas y sus respectivos baños...

Un patio exterior con una alfombra de botellas de cristal (que haría las maravillas de cualquier planta de reciclaje), la cocina…

Y a la salida uno de los utensilios de trabajo de una de las antiguas trabajadoras del local, de una de sus “Princesas”...

Y cierro la entrada precisamente con un trocito de “Princesas”, un monólogo de Candela Peña en la película, dedicado a todas aquellas que utilizan su cuerpo como medio de trabajo, por necesidad o por gusto...véndete, pero sin perderte el respeto...

“¿Sabes que me jode también? Lo que más de todo que no te puedan ir a buscar a la salida. A mí es lo que más me gustaría. Trabajar en un despacho de lo que sea, da igual, pero que me vayan a buscar a la salida. ¿Te imaginas? Y verle esperando desde la ventana, que sea muy, muy guapo y se mueran todas de envidia. Fijate, ya sólo decirlo es la hostia: Ven a buscarme. El amor es eso, ¿no? Que te vayan a buscar a la salida. El resto es todo una mierda, ni flores, ni anillos; por mí se lo pueden meter todo por el culo, pero que te vayan a buscar a la salida.”

8 comentarios:

  1. Un reportaje muy bueno; aunque la barra de la primera foto y lo de las camas redondas, me suena de haberlo visto hace tiempo en otro blog y es una pena ver cómo se han cebado de esa manera con el lugar. En el otro reportaje que vi, las camas estaban aún perfectamente colocadas.

    Aún así, está muy bien y la reflexión final, buenísima.
    Saludos!!

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    1. Gracias!!! Sí, como comento en la entrada, Abandonalia disfrutó de éste lugar un año antes y de hecho he enlazado la entrada en su blog.
      Un saludo!!!

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    2. Exacto!! Ese reportaje de Abandonalia es el que yo vi!! :D
      Jajaja sigo tantos blogs que luego ni me acuerdo de en cuál estaba uno u otro reportaje, jaja saludos!!!

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  2. Sensacional como introduces tu parte del texto junto con el de Candela en la pélicula y ambos conjuntan a su vez con las imágenes...
    Como siempre muy bien,y me paso enseguida a ver el lugar desde la mirada de Abandonalia

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  3. Buen reportaje churri yo también te sigo de cerca como jabier suarez, un saludo.

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  4. Me encanta este lugar, no esta tan destrozado como otros parecidos y conserva muy buenos detalles. Buen trabajo.

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  5. Y qué pena que estos lugares mundanos, apartados del ruido diario, en las márgenes de las vías, carreteras de dos sentidos hicieran perderlo a más de uno, urbano, aldeano o pueblerino.
    Y qué decir de aquellas incursiones donde nuestras horas de espera las teníamos que hacer dentro, al calor de la chicas, o fuera al de la luna clara en una noche toledana y finalmente, después de tres días llegar con refuerzos para sacar de sus escondrijos a los mastuerzos y gorilas esposados para librar a alguna de las chicas...
    Cuánto hijodelagranbretaña andaba suelto por ahí dominando el mundo, al semejante y a la carne de mujer que en vez de femenina semejante la trataba de cañón y carnaza libre de impuestos...de polvo y paja.
    Qué dolor a más de una que lloraron bajo nuestros brazos cuando de declarar se trataban, como empapados estropajos tenían, entre sollozos, cabellos a jirones y de sus ojos aquellos anhelos de infantas timadas al salir de sus casa y pueblos más allá de sus fronteras que ni sabiendo donde iban ejerciendo carreras de fondo solitarias como los corredores que pasados unos años ya no regresan y solos/as dejan colgadas medallas...llenas/os de lesiones.
    Cuánto hijo de la...
    Y Cenicienta perdió su zapatito alto de reina, hoy desvencijado en el olvido del tiempo y ceniza.
    Salud, Libertad y Monte :)´

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